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05/24/2004
¿Cómo puede contribuir la capacitación de hombres y niños en materia de igualdad de género a la prevención del SIDA?
Desde hace tiempo se ha considerado que la potenciación de las mujeres es un elemento decisivo de la respuesta al VIH/SIDA. Sin embargo, han surgido nuevos indicios, que señalan a otro elemento importante en esta ecuación: abordar el papel de los hombres y los niños para promover la igualdad de género como una manera de prevenir la infección por el VIH. La OIT Online ha hablado acerca de estas cuestiones y del primer proceso intergubernamental de la historia para afrontarlas con Linda Wirth, Directora de la Oficina de la OIT para la Igualdad de Género.
¿Cuáles son algunos de los "costos" que la desigualdad de género ocasiona a los hombres?
La desigualdad en la distribución del poder reprime a las mujeres y a las niñas - pero también oprime a los hombres y a los niños - y hace que cada sexo sea vulnerable de maneras distintas a la infección por el VIH. En la práctica, en los patriarcados los hombres han de pagar costes considerables: por ejemplo, los hombres tienen enormes desventajas en materia de salud y seguridad en el trabajo, dado que su presencia es predominante en industrias peligrosas como la minería. Son más propensos a ser víctimas del alcoholismo, de las enfermedades de transmisión sexual, de la violencia homicida y del encarcelamiento. Y en la economía formal se ejerce una enorme presión sobre ellos para que prolonguen sus jornadas en el lugar de trabajo.
Como resultado de esta situación, en algunos grupos profesionales los hombres consumen prácticamente su vida en el "trabajo". El aspecto negativo de un "desequilibrio entre vida laboral y vida familiar" es que deja poco tiempo libre para compartir con el otro miembro de la pareja y con los hijos, que la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado recae sobre la mujer, y que dificulta el ejercicio de una paternidad responsable salvo en lo que se refiere a la provisión de medios económicos.
Unos papeles y expectativas de hombres y mujeres rígidos, también reducen la experiencia cultural del hombre. En el ámbito de la educación, la presencia de hombres predomina en las carreras
"técnicas" y en las ciencias naturales, mientras que están insuficientemente representados en las humanidades, las ciencias sociales y los servicios personales. Y los caracteres masculinos
orientados a la obtención del poder suelen asociarse con el etnocentrismo, el rechazo de otras culturas, y con obstáculos inflexibles y rígidos para el cambio. En las regiones del mundo en
conflicto, los caracteres masculinos militares, dominantes y violentos, generan formas extremas de opresión de las mujeres y las niñas.
¿Cuáles son algunos de los beneficios que obtienen los hombres con la igualdad de género?
La resistencia del hombre frente a la igualdad con la mujer suele basarse en los "dividendos del patriarcado" para el hombre entre los que figuran los beneficios materiales y el poder. Entre los beneficios formales figuran ingresos generalmente superiores a los de las mujeres, y entre los beneficios informales, la atención y los servicios domésticos que prestan las mujeres en la familia. Sin embargo, hay muchos ejemplos de apoyo de los hombres a la igualdad de género, y son muchos los hombres que se han comprometido en la defensa intelectual y pública de esta cuestión en alianzas políticas y organizativas y en campañas de promoción de la igualdad entre hombres y mujeres y para acabar con la violencia de género.
En las sociedades y familias "justas desde el punto de vista del género", hay más hombres que pueden aspirar a disfrutar de mayor intimidad, confianza y respeto en sus relaciones con las mujeres y con otros hombres. Tendrían más oportunidades de compartir la alegría de cuidar a los jóvenes y de contribuir a su crecimiento, ya sea como progenitores o como proveedores de asistencia profesionales. Avanzar hacia la igualdad de género también supondría dar un paso importante para reducir el conflicto y la violencia. Los hombres, que son víctimas de numerosas formas de violencia personal e institucional - fundamentalmente por parte de otros hombres - tienen mucho que ganar con un mundo más pacífico y no violento.
¿Repercutirá la atención a los hombres y a los niños evitando que se destinen recursos y esfuerzos encaminados a potenciar a las mujeres y a las niñas?
En el Informe presentado por Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, a la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, se pone de relieve que las medidas que se tomen para trabajar con los hombres y los muchachos deben situarse en un contexto general de promoción de la igualdad de género. Un mayor apoyo a los hombres y a los niños no debería significar una disminución del necesario apoyo a las mujeres y las niñas.
Entre los principios que se definen en el Informe para las políticas y los programas que se refieren al papel que incumbe a los hombres y a los niños para lograr la igualdad de género figuran: colaborar con las organizaciones y movimientos feministas y rendirles cuentas; garantizar que los programas en pro de la igualdad de género destinados a hombres y muchachos no se financian en detrimento de la financiación actual o futura de la labor para lograr la emancipación de las mujeres y niñas; e impulsar políticas de género integradas en lugar de políticas paralelas para mujeres y hombres. La adhesión a estos principios garantizaría que las políticas de género se centraran en las relaciones entre mujeres y hombres, en vez de en los hombres y en las mujeres por separado.
¿Por qué se habla de hombres y niños? ¿No consiste la igualdad de género en potenciar a las mujeres?
A menudo el objetivo de la igualdad de género se considera un a "cuestión que atañe a la mujer". En los años ochenta, se pasó de un enfoque basado exclusivamente en las mujeres - el enfoque del papel de la mujer en el desarrollo, conocido como WID (women in development approach) -, propio del decenio de 1970, a un enfoque centrado en el género y el desarrollo (también llamado GAD - gender and development approach). Esta nueva perspectiva sobre las relaciones de género ofreció la oportunidad de prestar mayor atención a los hombres y los niños y al papel esencial que éstos desempeñan a la hora de poner en cuestión y de cambiar las injustas relaciones de poder.
A lo largo de los años se ha insistido más en el papel positivo que pueden desempeñar, y desempeñan, los hombres y los niños a la hora de fomentar la potenciación de las mujeres en el hogar, en la comunidad, en el mercado laboral y en el lugar de trabajo. Una mejor comprensión de los papel y de las relaciones de género en el trabajo y en el hogar pueden hacer más eficaces las medidas y acciones políticas destinadas a superar las desigualdades.
La creciente precariedad de las condiciones de vida y de subsistencia de muchas mujeres y muchos hombres, el empeoramiento de la relación proporcional entre ambos sexos en algunas regiones, las consecuencias de la reestructuración económica global en las economías familiares y la epidemia del VIH/SIDA afectan principalmente a las mujeres y a los niños, pero también a un elevado número de hombres marginados. Por tanto, la participación de los hombres y los niños resulta decisiva para fomentar la igualdad de género.
¿Cómo pueden los hombres fomentar la igualdad de género en el hogar, el centro de trabajo, la comunidad y en el ámbito nacional?
En su Informe, el Sr. Annan observa que las actitudes y los valores de hombres y niños en su papel de padres, hermanos, esposos y amigos tienen una repercusión directa sobre las mujeres y las muchachas de su entorno. La participación de los hombres en responsabilidades familiares como el trabajo doméstico y la atención a los hijos y a los familiares ancianos, impedidos o enfermos es fundamental para fomentar la igualdad en el empleo remunerado. Los hombres que tienen poder para tomar decisiones en la vida económica y política - y aquellos que tienen el control de los
recursos públicos - pueden propiciar una reforma política que tome en consideración la cuestión del género de las personas. También pueden apoyar leyes encaminadas a proteger los derechos de las mujeres y de los niños.
Los hombres y los niños también pueden desempeñar un papel crucial en la lucha contra el VIH/SIDA y la violencia contra las mujeres. La OIT ha señalado los pasos que hay que seguir para afrontar la desigualdad entre hombres y mujeres en el contexto del VIH/SIDA, entre los que figuran ofrecer educación en el lugar de trabajo para hombres y mujeres, juntos y por separado, acerca de la sexualidad, la violencia laboral, las responsabilidades familiares y la salud reproductiva. No mostrar ninguna tolerancia en los centros de trabajo con los casos de violencia y acoso contra las mujeres y los hombres, y recomendar la creación de servicios de atención médica en el lugar de trabajo para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual que aumentan la
vulnerabilidad al VIH.
Nota: La primera vez que se discutió a escala intergubernamental la cuestión del papel que desempeñan los hombres y los niños en el fomento de la igualdad de género fue durante la reunión de expertos de la División para el Avance de la Mujer de las Naciones Unidas, que se celebró en Brasilia (Brasil) del 21 al 24 de octubre de 2003. Los temas centrales de esta reunión, que carecía de precedentes, fueron el papel de los hombres en el logro de la igualdad de género y las cuestiones relacionadas con el VIH/SIDA en el lugar de trabajo. Varios de los expertos presentaron sus recomendaciones durante la celebración de una reunión de alto nivel para los delegados gubernamentales ante el 48.1 período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de
la Mujer, celebrado en Nueva York, del 1.1 al 12 de marzo de 2004. La OIT desarrolla una labor de seguimiento de distintas maneras: en diciembre de 2003, el Programa de la OIT sobre VIH/SIDA en el mundo del trabajo (ILO/AIDS) y la Oficina para la Igualdad de Género organizaron una mesa redonda en la sede de la OIT en Ginebra con el fin de informar al personal de la Organización sobre las conclusiones de la reunión de expertos celebrada en Brasilia. La Oficina también desarrollará materiales de asesoramiento y didácticos sobre la integración de las cuestiones ligados al hombre y a la masculinidad en el trabajo de la OIT, especialmente en relación con la seguridad en el trabajo, la migración y el VIH/SIDA.
Para más información sobre la reunión de Brasilia y sobre el documento presentado por la OIT para su discusión en dicha reunión, véase www.ilo.org/gender. Puede obtenerse más información sobre este asunto en la División para el Avance de la Mujer, del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Secretaría de las Naciones Unidas, 2 UN Plaza, DC2-12.1 piso, Nueva York, NY 10017, Estados Unidos, fax: +1212/963 3463, www.un.org/womenwatch/daw; y un resumen de la reunión de Brasilia, los documentos y el informe de los expertos en
www.un.org/womenwatch/daw/egm/men-boys2003/, así como información sobre la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer en www.un.org/womenwatch/daw/csw/.
Si desea más información, puede comunicarse con el Departamento de Comunicación (DCOMM), en el teléfono: +4122/799-7912, fax: +4122/799-8577 o por correo electrónico en la dirección
communication@ilo.org.
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